Con tan solo tres añitos de edad, mucha picardía, ingenuidad y de ojitos tiernos; el pequeño Tiago Demarco partió a la casa del Señor en las primeras horas de la tarde del martes 25 de octubre (2011) en un hecho doloroso para todos (hecho que no describiré).
A sus padres, que también son jóvenes aún, los acompaña un pueblo que ha quedado sin palabras. Tanto como en este caso, que se hace difícil continuar con este escrito.
Angel que das luz a mi vida
Eres el aire que quiero respirar
Ángel que alivias mis heridas
No te alejes que muero si no estás
En un cielo muy especial juega un ángel, donde sus personajes favoritos lo acompañan y no lo dejan solo; un brillo en sus ojos y una sonrisa sincera en sus labios lo vestirán eternamente.

1 comentario:
No se entiende ni hay consuelo para tanto dolor y tragedia,....tampoco hay palabras justas, sólo desde la distancia enviar un sentido pésame y acompañar a esos padres destrozados.
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