lunes, 13 de julio de 2009

CRONICA DE UN CUMPLEAÑO CAMPERO




















9 de julio de 2009, fecha en que se festeja el Día de la Independencia. En La Paquita hace aproximadamente dos décadas que dos amigos han tomado la costumbre de reunir a familiares y amigos, a su fiesta de cumpleaños. Salvando las distancias, esta reunión podría parecerse a aquella que los Carabajal organizan en Santiago del Estero para conmemorar el nacimiento de la abuela.

Las imágenes que anteceden este relato, sintetizan una jornada desigual y un cumpleaños vivido de manera diferente al que estamos acostumbrados. Al menos para quien escribe y ha ilustrado este acontecimiento, el cual se ha ido transformando en una noticia popular. No todo el pueblo esta invitado pero el hecho no es ajeno para los habitantes de La Paquita. Para aquellos que no han tenido la oportunidad de asistir, podrán revivir y tal vez de sorprenderse como ha sido mí caso.

Este festejo que se organiza con anticipación, donde los invitados del año anterior lo son para el próximo, a estos se sumará caras nuevas, así murmurado los viejos concurrentes.

Resumiendo, el día empieza muy temprano, especialmente para los asadores, los cuales ya han preparado todo el día anterior. Son las cinco de la mañana y el fuego ha comenzado a cocinar la carne a la estaca (o las llamas), debajo de un gran quebracho blanco, rincón éste, que será el espacio de reunión de los hombres, en tanto las mujeres comenzarán el mate dentro del galpón donde se almorzará.

Los invitados se siguen sumando, y llegan a lugar en diferentes medios. Entre abrazos y regalos, los agasajados se reencuentran con viejos y nuevos amigos. Todos pasarán un día especial, rodeados de una vegetación autóctona y reviviendo una costumbre gaucha, asado, fiesta y tradición.

El programa continuará para la mayoría, con el gran asado familiar dispuesto en el galpón, ya que la minoría conocida lo hará directamente sobre la mesa de corte y acompañando a los asadores. Luego vendrá el espectáculo, con la guitarreada: canto, recitados, bailes improvisados. Es una fiesta que sigue en el patio, con un pequeño desfile patrio, con quienes han llegado a caballo. En todo momento el coro de las palmas, risas, bromas y abrazos, y ante la sequía que la tierra viene soportando, el espíritu de los comensales se riega según el gusto personal, el vino y el mate infaltables.

El sol comienza su camino en retirada, afuera las loras hacen su música habitual y dentro del galpón la fiesta continúa, ella seguirá hasta que el último invitado haga su abrazo de despedida, con la promesa de reencontrase el año venidero.
Texto y Fotografías: Fernando Ercole

1 comentario:

Cristian Fassi dijo...

Excelente Post!!!
Muy buenas las fotos y el relato...

La verdad que se extrañan esas tardes con los amigos y la familia.

Feliz Cumple para la Iguana y el Ruben.