Dentro de sus primeras páginas, que es y será materia de estudio por parte del Archivo Histórico Municipal, comparte iguales impulsos de existencia con otros que nacieran desde 1.890, cuando nuestro país se afianzaba y se lo reconocía como “el granero del mundo”.
Nuestro país abastecería al mundo y para ello debería trazar líneas de comunicación, que transportara desde las provincias (el interior) al puerto de Buenos Aires, lugar desde donde se distribuiría sobre el globo terráqueo la materia prima.
Los inmigrantes, acompañados por las líneas férreas que dibujan a partir del comienzo del Siglo XX un panorama distinto en la vasta e inmensa llanura argentina; donde el verde monte se transforma en extensiones doradas de granos.
Si bien el origen del pueblo se debió al inmigrante, al criollo y al tren, es importante destacar que uno de los primeros pobladores que dejaron huellas ha sido el indígena (aprox. 1.780) de quien sólo han quedado restos materiales de su cultura guerrera.
Este pueblo nativo perteneció a la tribu Abipona, la cual llegaba desde el Chaco dominando todo a sus paso. Un asentamiento que ubicado en nuestro terreno, en pleno conflicto jurisdiccional entre Córdoba y Santa Fe, denominado con el nombre de un cacique: Paraje Alayquin.
En 1.910 Miguel Patricio DUFFY, estanciero de origen irlandés, propietario de los primeros criaderos de ovejas en la Provincia de Buenos Aires (Carmen de Areco) y Senador de la Unión Cívica Radical, compra una fracción de tierras que pertenecieran al Paraje Altos de Chipión. Por esas tierras pasaría el tren y se levantaría la Estación de Ferrocarril, en el área central, denominada con un apodo familiar; La Paquita.
Según transmisión generacional en la localidad, la familia Duffy tenía una hija llamada Francisca, apodada Paquita. Por investigaciones realizadas, desde el Archivo Histórico, quien llevaba ese nombre era la madre de aquel terrateniente, Doña Francisca MAGALLANES de DUFFY, quien en su círculo familiar se la conocía con ese alias u otro similar, “Tía Pancha”.
Es así que nuestro pueblo se lo bautizara LA PAQUITA. Estas nuevas tierras albergarían más tarde a nuestros abuelos y su descendencia.
La Estación de Ferrocarril La Paquita llevó este nombre hasta la década de 30 del Siglo XX, posteriormente se la rebautizó con la siguiente denominación: Estación Presidente Figueroa Alcorta.
Nuestro país abastecería al mundo y para ello debería trazar líneas de comunicación, que transportara desde las provincias (el interior) al puerto de Buenos Aires, lugar desde donde se distribuiría sobre el globo terráqueo la materia prima.
Los inmigrantes, acompañados por las líneas férreas que dibujan a partir del comienzo del Siglo XX un panorama distinto en la vasta e inmensa llanura argentina; donde el verde monte se transforma en extensiones doradas de granos.
Si bien el origen del pueblo se debió al inmigrante, al criollo y al tren, es importante destacar que uno de los primeros pobladores que dejaron huellas ha sido el indígena (aprox. 1.780) de quien sólo han quedado restos materiales de su cultura guerrera.
Este pueblo nativo perteneció a la tribu Abipona, la cual llegaba desde el Chaco dominando todo a sus paso. Un asentamiento que ubicado en nuestro terreno, en pleno conflicto jurisdiccional entre Córdoba y Santa Fe, denominado con el nombre de un cacique: Paraje Alayquin.
En 1.910 Miguel Patricio DUFFY, estanciero de origen irlandés, propietario de los primeros criaderos de ovejas en la Provincia de Buenos Aires (Carmen de Areco) y Senador de la Unión Cívica Radical, compra una fracción de tierras que pertenecieran al Paraje Altos de Chipión. Por esas tierras pasaría el tren y se levantaría la Estación de Ferrocarril, en el área central, denominada con un apodo familiar; La Paquita.
Según transmisión generacional en la localidad, la familia Duffy tenía una hija llamada Francisca, apodada Paquita. Por investigaciones realizadas, desde el Archivo Histórico, quien llevaba ese nombre era la madre de aquel terrateniente, Doña Francisca MAGALLANES de DUFFY, quien en su círculo familiar se la conocía con ese alias u otro similar, “Tía Pancha”.
Es así que nuestro pueblo se lo bautizara LA PAQUITA. Estas nuevas tierras albergarían más tarde a nuestros abuelos y su descendencia.
La Estación de Ferrocarril La Paquita llevó este nombre hasta la década de 30 del Siglo XX, posteriormente se la rebautizó con la siguiente denominación: Estación Presidente Figueroa Alcorta.
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